jueves, 13 de septiembre de 2018




                                                                                                                                                                         







Como la vida:

te da
         y 
            te quita.


Es siempre lo mismo.

Por un momento risa
para después llanto.




Tener todo.
Perderlo todo.
No es posible mientras respiramos.
El aire que entra por el que sale.


Mientras sigamos vivas


se nos dará sin tregua
y a la vez nos quedaremos


sin aquello
que nos hacía felices.


Trueque justo
o más bien el juego 
del trilero.


No se trata 
de un quid pro quo.
No va unido
lo dado con esa falta.
O sí, pero no necesariamente.



La vida
dando y quitando.
Solo la vida.


Los años se acumulan 
y gano tanto.


El tiempo pasa
y pierdo tanto.


Repaso de cuentas,
melancolía...


Suspiros y lamentos,
sonrisas y bienvenidas.
Esperanzas, decepciones.
Frustradas ganas,
retos conseguidos.


Todo y nada.
Dos conceptos que la vida 
destierra.


Siempre tenemos algo,


[mucho o poco]


y mientras lo conservamos
hasta que lo perdemos
van escapándose de nuestras 
manos mil mariposas.




Teo
27 agosto 2018


Los recuerdos
son como martillazos
sobre clavos 

                            conscien   


                            Los recuerdos
son como martillazos
sobre clavos 

                             conscientes.

Si va derecho el clavo
quedan hundidos,
integrados en el armazón, 

                             perfectos. 

Y se construye el pensamiento encajado 
sobre su base. 
Buenos recuerdos, recuerdos aceptados,
recuerdos sanadores cuyo valor atesoramos, salvándonos 

la vida.

 
Si el clavo se tuerce, 
si a cada golpe de martillo más se dobla, 
entonces imposible 
mantener la estructura. Nos molestará su forma, 
su inexacta y fallida figura. 
Malos recuerdos que nos rompen por dentro, 
que nos arañan cada vez que pasamos la mano por ellos. 


Ojalá mis recuerdos, 
como martillazos certeros
se claven en mi memoria
y recompongan siempre 
mi alma salvándome del
                     sufrimiento.




Teo
2 agosto 2018

viernes, 11 de mayo de 2018
















Y sé

que tengo 
muchos defectos.

Lo sé.


Fuerte y perfecta
dentro de lo que no encaja 
y se resiente.


Pobre (in)feliz y aletargada.



Red de errores 
con hilos de hierro
me sostiene.

Sin lucha
voy a dejarme


imperfecta,


bajo el hechizo de las olas


encantada.



Rendida a mi latido
estoy viva aquí y ahora. 
Tranquila en la sombra
hoy y mañana
no voy a mover un dedo...
Ni siquiera saltaré por la ventana 
desde donde La Luz se asoma.

Puedo ser
sin tanta parafernalia.

Me doy permiso 
yo misma
para todo.

En la nada
sobresale mi carne,
mis ojos, mi boca, mi cara, 
mi tronco, mis piernas.
Mi cuerpo entero 
repujado:
aparezco.

Soy
una respiración que se prolonga. 
Atmósfera infinita.
Estado gaseoso.
Magnífica y tremenda.


Deseo 
cumplido.






Teo
11 mayo 2018





Fotos:


martes, 23 de enero de 2018






Mi amor sepultado entre escombros,
todo magullado y arañado,
sin más consuelo que quedarse quieto,
untarse con saliva las heridas,
tener escalofríos y la esperanza...

Mi amor escupido desde lejos y 
zarandeado sin miramientos,

mal mirado y con asco.

Mi amor tan volátil.
Tan ácido y corrosivo.


Este amor tan maltratado.




Teo
23 enero 2018


jueves, 30 de noviembre de 2017








Tuve pájaros encerrados en jaulas.
Cuidaba sus plumas y llenaba sus casilleros
con alpiste.
Siempre agua fresca,
cogollos y manzanas entre los barrotes.
Palitos de semillas. Bañeras portátiles. Yema de huevo.
Creía que mis pájaros vivían alegres
pues cantaban sus trinos y parecían moverse libres.
Durante años existían dentro 
y yo los contemplaba fuera, 
consciente de su fortuna.


Ni una sola vez dudé con la posibilidad
de no ser un hábitat perfecto para ellos.
Era imposible el error. Cualquiera podía verlo.
Ningún reproche, ningún remordimiento.
Su vida entera en limpias jaulas.

Pájaros creados para vivir en jaulas,
cuyas alas no eran usadas.
Solo saltaban y picoteaban,
entonando cánticos de regocijo. 



O no.



Cuando murió mi último canario
me deshice de las jaulas con todos sus accesorios.
Desterré mi intención de seguir mirando
pájaros enjaulados sin más propósito 
que comer alpiste y cantar. Si es que cantaban.
Sus trinos podrían haber sido lamentos no entendidos.


Cambió mi mirada y mi cerebro.
Pude ver la frontera que me ocultaba la belleza.
Desenjaule mis ojos, reconocí el momento de la liberación
perfecta.

Hoy tengo un patio lleno de plantas, altas y frondosas,
enormes macetones, casi árboles.
Desde hace años vienen a habitarlas gorriones nerviosos.
Bajan y beben agua sin temor.
Sus trinos no son virtuosos, ni tienen vistosas plumas.
Ellos vuelan con libertad perfecta.
Nacidos para vivir y completar el paisaje: árboles, plantas, cielo, aire...


Lienzo pintado en mi patio.
Inquietos pájaros volando.

Maravilloso espectáculo. 


Abrid las jaulas, tiradlas por las ventanas.
Dejad volar a los pájaros.





Teo
30 noviembre 2017 

sábado, 26 de agosto de 2017

#versosescritos

No pienso en la primavera

como no pienso en el barro

que forma la lluvia en aquel descampado lejano.


Para tener mil cuadros de tu rostro

y no tenerte.


Para beber el agua bendita de tus manos 

y saciar este agujero de lamentos.


Quiero pensar en los veranos 

de mi infancia,

en aquellas largas siestas

que se eternizaban y se convertían 

en cometas nocturnas.


Cuando los perros me daban miedo

y sin embargo me atraían…Y quería uno…

Y llamarlo por su nombre y que me entendiera.


Para sentir que me comprende todo 

el que me escucha.


Para saber que mi soledad me lleva 

a reunirme con todos, sin excepción.


Son bastantes los días que cuadran

para una cita. Todos los que están en verde

y algún rojo también. No hay excusas.


No pongamos más excusas.






Teo Melero 

26 agosto 2017

martes, 27 de junio de 2017











Todo lo que te llevaste...
[Mi voz llamándote
y el olor de tu pelo]

Todo lo que te llevaste

aquel día. Resultó maldito
y todos los días que lo recuerdan.


Todo lo que te llevaste
más allá de tu intención.
¿Cómo ibas a saber todo lo que te llevarías?

Dolor agudo. 
Grito callado.

Se paró el latido de la certeza.
Nada, nadie. Solo pudimos dejar 
que te fueras y te lo llevarás todo.

Todo lo que te llevaste.

El dolor como telón de fondo.
El dolor acoplado, el dolor más presente.
La culpa y el dolor.




Para siempre anclada.



Todo lo que te llevaste. Ya

perdido
todo.



Todo lo que te llevaste...
Y eso que me dejaste el sol
y las estrellas.


Desaparecida y fantasma. 
Alma pura. 





Teo
27 junio 2017

jueves, 8 de junio de 2017











Mi padre murió un viernes,
mi madre un domingo 
y mi perra en lunes.


Cualquier día de la semana 
puede valer.
No hay dias preferidos 
para la muerte,
o mejor dicho, todos le vienen bien.

Creo recordar que fue un miércoles
cuando mi abuela murió
sobre las ocho de la tarde.
Las horas tampoco importan:
ni los días, ni las horas.

Lunes, martes, miércoles,
jueves, viernes,
sábado o domingo.
Un día de estos, en una hora ingrata,
perderemos la vida.


Me reconocerán que el hecho
por común no deja de ser inquietante.
Nada sabemos, creemos,
y ya es sabido que pasará.

Irse un domingo me parece
elegante. Día no laborable,
un poco antipático por la tarde, precediendo al lunes.
Además los domingos siempre desprenden ese olor
melancólico existencial muy acorde con el suceso.
En este caso, deceso.

Los martes siempre han tenido mala fama.
Por eso no es buen dia para morirse. Solo por llevar la contraria.
Aunque pasa. Ya digo que La Parca no es maniática.

Un sábado. Los sábados prometen siempre tanto...
Me cuesta morir en sábado.

¿Qué me queda? Ah, sí, el lunes. Los lunes viene bien morirse
porque siempre se nos hacen cuesta arriba. ¿Pero tanto como para morirse?
No sé yo. Pero el lunes tiene su aquel en cuanto al óbito.
Miércoles y jueves, un querer y no poder. Tan centrados en la semana.
Descolocados. Quizá por eso creo que me tocará uno de ellos. Como ni fú ni fá.
Pero encaja dentro de la jugada macabra.

El viernes me da que pensar.
Si me muero en viernes por la mañana
no me importa tanto. Pero conforme transcurra el día 
me incomodará. Los viernes santificados no son para morirse.
Sobre todo a partir de las 3 pm.

Ya sé lo que muchos vais a pensar:
no es un tema agradable,
no depende de la voluntad de uno ni de nadie.

Dejadme que prefiera un día para morir.
Por si cuela y va y me toca.
Ya verás cuando averigüen que según el día de la semana
en que te mueras así será tu futuro en el más allá.

Sí, reíos. Algún iluminado habrá que lo defienda 
y seguro tendrá quien lo crea. No hay tanta diferencia
con otras excéntricas teorías, algunas respetadas ya como credos.



Esto de morirse da mucho quebradero de cabeza.
Ahí lo dejo.





Teo
8 junio 2017

lunes, 29 de mayo de 2017





                                     



Puede el pez elegir ser ave
y volar en el agua.

El mar ser su cielo
y sus nubes la espuma,

el viento las corrientes.

Un nublado de aguas revueltas 
y el azul perpetuo.


Alzar el vuelo.

Surcar los cielos,

mares por dentro.


Tantos mares de sueños por dentro...



Teo
29 mayo 2017