miércoles, 19 de abril de 2017







Qué curioso.
Vivo y me oxido.

El oxígeno que necesito
me está matando.


Respiro y muero.
Todo en uno.
Muerta me quedo
si lo entiendo.

Vivir, acción inquietante
con los ojos abiertos
y una pena constante.

Antioxidantes dicen 
rejuvenecer las células 
que van desintegrándose a su libre albedrío.
Cortafuegos.
Poner puertas al campo.
Parchear el destino.
Negar el futuro.

Para seguir viviendo
y ser eternos
muertos más que vivos
descompuestos...



Teo
19 abril 2017






                                        



Idéntico dolor.

Si mi dolor es tu dolor 
unámonos todos los dolores iguales.
Dolor por dolor.
Todos puestos en fila.
Y contémoslos.
Al ser iguales luego 
podremos revolverlos:
el tuyo por el mío.
Qué más da. 
Si hablamos el
mismo lenguaje 
de un dolor único.

Hoy llevo puesto tu dolor.
Mañana tú llevarás el mío
quizás.
Azaroso dolor.
Riesgo constante. 




Teo
19 Abril 2017





Imagen tomada de http://pin.it/ZtmhmQy


lunes, 27 de marzo de 2017







Creerse dios.

Jugar a ser dios
como dios lo hace todos los días
más convencido de su naturaleza divina.

Por algo es Ella misma.

Sin preguntas, tienes todas las respuestas.

Ser dios con ese mandato de crear
y destruir por pura lógica divina.

Tiene que ser así: Tú eres dios.

Ya nadie te va a hacer dudar 
de tu identidad todopoderosa.

Porque todo lo ves, todo lo sabes. 



Y Yo, que ya sé que soy dios,
me pregunto si ese otro que también 
lo creyó llora por las noches
cuando comprueba todos los errores
cometidos en su obra "divina".
Si no le tiemblan las manos
cuando se da cuenta
de que no hay vuelta atrás 
y su opción queda para bien o mal
ya definitiva.

Pues Yo, que sé que soy dios,
lloro y tiemblo 
a veces sabiendo
que me he equivocado.



Los dioses también lloran
arrancándose los ojos, 
funestos gemidos,
edípicos esperpentos,
desde un cielo tan terrenal...



Teo
27 marzo 2017


Imagen de Pinterest 

lunes, 20 de febrero de 2017





Tú me dijiste aquel día
"sé fuerte, se valiente".
Y yo me quedé en la orilla pensando
si no estarías equivocada.


Todo gira en mi cabeza.
Pasan los años y más de mil cabezas girando
componen un espacio concreto
de cráneos voladores
dando paso a otra dimensión
más pura, más genuina.
Todo puesto y predestinado.
Todo. ¿Puedo yo cambiarlo?


Siempre quise hacerte caso.
No porque te creyera 
o supiera que eres la perfecta
conocedora del universo mudo.
Y yo que dudé, no pude seguir
tu consejo, pensé "hay tiempo".
Siempre hay tiempo.



Y el tiempo se acabó.



Teo
20 febrero 2017




lunes, 13 de febrero de 2017








Hoy he soñado contigo.

Un sueño-pesadilla de esos que te despiertan angustiada.



La historia era dulce al principio. 

Mi madre te había encontrado después de unos días perdida.
No recuerdo, o en el sueño no sale, cómo ni dónde, pero el caso es que 
felizmente te habíamos recuperado.
La alegría no tiene rival. Nada se compara al momento 
de volver a ver tu cara, esos ojos tan puros, 
tu mirada y tu cuerpecito redondo,
tu pelo, tus patas...



Un giro dramático de la historia.


Apenas celebrado tu regreso,
sales en estampida 
de mi antigua casa materna 
donde tú nunca viviste (rarezas de los sueños).
Bajas los ocho escalones que separan 
el piso de la calle, corriendo a más no poder,
sin atender a razones, ni a mi llamada.
Te escapas. Te vas. 



Salgo detrás de ti acelerada.
No consigo alcanzarte
ni ver qué dirección has tomado.
El aire frío pega en mi rostro.
Cruzo la carretera e intento localizarte.
Los coches casi me atropellan y tengo que sortearlos.
Me asusto. Tiemblo. Me aterra perderte otra vez.

Sigo buscándote. No hay rincón en el barrio que no mire.
Pregunto. Me alejo más de la zona. No te encuentro. Lloro desesperada.
¿Y si te pilla un coche? ¿Y si te alejas tanto que no sabes volver?
¿Dónde puedo ir? Doy vueltas, vuelvo sobre mis pasos... Nada.




Te he perdido. 
No estás. 
              



Sueño versus realidad (?)






Teo
13 febrero 2017




miércoles, 11 de enero de 2017

No pasa nada o todo pasa







Si vas a ver lo que todo el mundo ve,
entonces, 
cierra los ojos.

Voy a enseñarte algo.

Ojos cerrados.
Mente abierta.

Ponte donde nunca te paraste.
Da un paso adelante.
No temas al precipicio.
Ahora respira y sigue viendo.
Mira adentro, no te asustes
si lo que ves no es lo esperado.

Tú no puedes controlarlo todo.

Solo sabes estar aquí.
Lo demás es tan complicado...
Por eso, sigue mirando.

Dime, ¿qué ves?

Contesta si puedes.
No me dejes con la duda.
No te conformes.

Respira. 



Teo
11 enero 2017

domingo, 11 de diciembre de 2016





Este mar siempre me salva.
Siempre me salvará de las lágrimas 
que secan mi alma hasta convertirla en nada.
Esta arena y esta luz son dos espejos 
empañados resistiendo un desierto.
Vienen de lejos las olas nobles, 
las benditas ondas cuyo ritmo no deja de sonar.

¿Son mis ojos los que miran este espectáculo
sin precio o acaso me reta la vida con su belleza?

¿Quién puede más: 
la pérdida 
o aquello que
permanece 
moviéndose 
al compás 
de un mar 
sempiterno?



Teo
11 diciembre 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016







No sé qué más puedo pedir.
Tuve los días con sus noches 
y la dulce luz de la mañana
me llevó sin tregua hasta el azul ocaso.
No paró un segundo su marcha
el reloj de pared, siempre sonaron las campanas.

Cuando los pájaros entonaron un trino único
yo estuve allí, oyéndolo, extasiada y con privilegio.
Escogí las manzanas del árbol que yo planté
y me las comí sabiendo que al día siguiente me faltarían.
Nunca sopesé los riesgos y volé, sin alas prestadas
ascendí hasta quemarme y caí... y volví a reconquistar 
el mundo.

Soñé un amor profundo
y soñando fui feliz.
Luego llegaste tú y fui yo.
Mi mundo ocupaba dos letras.
Y no amé a la manera que aman los seres humanos.
Yo amé a mi manera y a la tuya: 
dos modos idénticos de comprender la vida.

El amor, el humor, un destino compartido...


Y ahora que me preguntas qué más puedo
pedir, pienso y creo que, de pedir, pediría un deseo, 
una ilusión eterna, un recuerdo tierno y un unicornio.



Teo
1 diciembre 2016




Foto: 






miércoles, 2 de noviembre de 2016

La certeza





Paz en el parque,

perro y humano juntos:

dos compañeros.



I

Nadie me dijo que tenía que ser así.

Lo supe desde el primer día:
te acompañaría siempre.

Hasta que la luz del día 
decrezca y nos empuje hacia la casa,
en nuestro parque
estaré a tu lado: tú, callado; 
yo, distraído y atento, como 
si no fuera conmigo, que estoy
pendiente hasta de tu respiración...

Te he visto suspirar hondo,
y a veces alguna lágrima has querido tragarte sin conseguirlo.
Soledad sería llamada, pero no es posible.

Nadie me dijo que tenía que ser así.
Pero conmigo nunca estarás solo.

De eso me encargo yo. Ya ves, con lo distraído y poco serio
que parezco a veces 
y lo feliz que soy sabiéndome a tu lado para siempre.





II

Vamos al parque,
sentémonos callados, 
hagamos como que todo pasa, 
hasta esta soledad 
que me mata.
Tengamos la contemplación
más absoluta de la vida
y sus esquinas.
Pasemos un rato respirando
sin apenas pensar.
Solo acompáñame,
mi fiel compañero,
en este viaje tan largo.



Teo
2 noviembre 2016

martes, 18 de octubre de 2016






Quiero pedirte algo 
que sé que podrás cumplir a la perfección.


Hace casi cuatro meses, tiempo más que suficiente
(aunque en verdad desconozco los trámites para llegar allí)
y razonable para pensar que ya la has visto,
que ya se te ha pegado si ha reconocido en tus manos
un atisbo de las mías.

Ella es tan asustadiza, cualquier cosa podía 
darle miedo, lo más tonto provocaba algún requiebro
y se refugiaba en nosotras. Un resorte y ya la tenía encima,
aferrándose fuerte a mis brazos.


Si la has visto y está contigo, todo será fácil.


Yo sé que tú no la dejarás, yo sé que te gustaba;
que te pareció graciosa y tan bonita cuando de pequeña
con apenas tres meses y medio te la presenté.


Quiero pedirte que la protejas,
que la acaricies; que si tenéis por ahí comida
la premies de vez en cuando si responde a tus órdenes.
Ella es lista y zalamera. Comprenderá en seguida qué 
quieres que haga o que no.
Aprende rápido, además ya no es pequeña, 
tiene mucho aprendido y aunque tú, desgraciadamente, 
no la pudiste conocer ya de mayor, te aseguro
que es un primor, educada, muy cariñosa y 
equilibrada. Ahora mucho más porque estará
sin sus últimos achaques, ya libre y curada de todo.


Dará gloria verla, me imagino.


Querida madre, 
es tan duro escribirte esto
sin que mis lágrimas recorran 
mi rostro.
Llevo tantos días de dolor callado
sonando como un claxon roto que no para.
Siento tanto estar aquí escribiéndote esto
para que mi alivio aparezca siempre unido a ti y a ella:

dos partes de mí que se alejan y se encuentran...

O por lo menos quiero creer que ya estáis juntas, 
lejos de mí en este mundo, pero tan cerca.



Sois seres de luz que guiaréis mi camino.



Esperadme ese día:
una de pie, la otra a cuatro patas.

Os imagino y me parece el sueño más bonito del mundo.


Gracias por todo.



Teo
18 octubre 2016